La memoria del santo mártir Eustáfio
El santo mártir de Cristo, Eustaquio, servía en el ejército. Como era cristiano, fue capturado y llevado al gobernador de la ciudad de Ancara [La ciudad de Ancara se encuentra en la provincia romana de Galacia en Asia Menor] Cornelio. En el interrogatorio confesó con valentía a Cristo, y por eso primero lo golpearon sin piedad, luego le perforaron los talones, luego, atándolo con una cuerda, lo arrastraron desde la ciudad de Ancara hasta el río Sagga.
El santo se encontró vivo y, estando en la caja, cantó: "El que vive bajo el techo del Altísimo" (Salmos 90:1) y demás.
Al ver esto, el gobernador se sintió avergonzado y, sacando su espada, se suicidó. Mientras tanto, el santo mártir oró a Dios, de las manos del ángel que se le apareció, participó de los Secretos Divinos, traídos del cielo por una paloma, y después entregó su espíritu a las manos del Señor.
