La memoria de la santa mártir Iulita
Santa Julieta, que había sido forzada a renunciar a sus bienes, pidió justicia al juez y recibió la respuesta de que sólo podía recuperar su nombre por renegar de Cristo; la intrépida confesora del nombre de Cristo prefirió entonces la muerte a la apostasía de la fe; al renunciar a sus bienes y a su vida, Santa Julieta se embarcó descaradamente en el hazaña del martirio; su sufrimiento se cometió en el año 304 o 305 durante el reinado del emperador Diocleciano.
